Los niños y adolescentes son los “preferidos y elegidos” de Jesús. En ellos habita la esperanza y el futuro. En los niños y adolescentes, Dios pone una particular predilección, los hace depositarios de un amor particular, para que sean ellos quienes funden un mundo nuevo, arraigado en los vínculos de amor y familiaridad, que se aprenden y afianzan si se despiertan y desarrollan en la primera infancia.

El Área de Niñez y Adolescencia dentro del Secretariado para la Familia desea dar respuesta a esta realidad viva, amada y bendecida por Dios; una respuesta desde el corazón de Jesús que dice: “Dejen que los niños se acerquen a mí y no se lo impidan, porque el Reino de Dios pertenece a los que son como ellos. Les aseguro que el que no recibe el Reino de Dios como un niño, no entrará en él. Después los abrazó y los bendijo, imponiéndoles las manos“. (Mc 10, 14-16).

Deseamos Acompañar, Cuidar e Integrar la realidad de nuestros niños y adolescentes en la comunidad eclesial y desde los diversos contextos sociales, aun los de mayor vulnerabilidad… ellos tienen mucho que enseñarnos, son una realidad teológica, realidad reveladora de la presencia de Dios, a la que debemos prestar atención, particularmente a la hora de pensar en cómo acompañarlos en su crecimiento integral.

El Área de Niñez y Adolescencia siente el privilegio y la exigencia de tener la mirada atenta a esta porción del pueblo de Dios que le fue confiada. Reconocemos que cada niño y adolescente es digno de nuestra entrega; que ellos en su realidad son motivo de la ternura de Jesús y que Él mismo habita en sus vidas. Más allá de toda apariencia, cada niño y adolescente es inmensamente sagrado y merece nuestro cariño y predilección. (Cfr. EG 274)

Con gran gozo damos gracias a Dios Padre, porque la Iglesia se embellece con los rostros y los nombres de los niños y adolescentes con quienes compartimos el camino…

Mirando a María y desde su corazón, descubrimos cuál es el estilo de nuestra acción evangelizadora con los más pequeños en la Iglesia. Es un estilo que nos abre el corazón para volver a creer en lo revolucionario de la ternura y del cariño; es un estilo que nos hace tomar conciencia de que la humildad y la ternura no son las virtudes de los débiles, sino de los fuertes, de quienes no necesitan maltratar los límites de los demás para sentirse importantes; es un estilo que nos ayuda a poner calidez de hogar en la carencia de escucha y mirada atenta que los niños necesitan; es un estilo que nos pone en actitud de prontitud porque, como ella, deseamos dar respuesta comprometida a la fragilidad de los más pequeños. (Evangelii gaudium 288)

 

Nuestra tarea

Queremos acompañar a aquellas instituciones o movimientos eclesiales que trabajan en esta área; invitamos a quienes acompañan a nuestros niños y adolescentes, a trabajar juntos, compartiendo nuestras experiencias y evangelizando esta fundamental etapa de la vida.

Contacto:

Fernanda González y Equipo

nyadolescencia@pastoralfamiliarcea.org.ar